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Hace veinte años, Amy Turnage caminó por la enlodada zona cercana al lado norte del lago de Galilea, en la esperanza de hallar algunos restos de Betsaida en un sitio conocido como el-Araj. Hoy en día, como directora del Centro de las Asambleas de Dios para Estudios en la Tierra Santa, al parecer, su esperanza ha sido más que plenamente recompensada.

Las excavaciones realizadas durante este verano en la orilla nordeste del mar de Galilea han descubierto lo que podría ser evidencia de la antigua ciudad llamada Betsaida-Julias, hogar de tres de los apóstoles de Jesús: Pedro, Andrés y Felipe (Juan 1:44; 12:21). También fue uno de los lugares donde Jesús desarrolló su ministerio (Marcos 8:22) y se halla cerca del lugar donde el evangelio de Lucas informa que Jesús hizo el milagro de alimentar a cinco mil personas con solo cinco panes y dos peces (Lucas 9:10-17).

Turnage explica que hace tres años, el Centro para Estudios en la Tierra Santa, en asociación con el Instituto Kinneret para la Arqueología de Galilea (Israel) y el Nyack College (Nueva York), ayudó a proporcionar fondos y comenzó el proceso de realizar una exploración inicial en el-Araj.  Esta exploración produjo suficientes datos para hacer que valiera la pena una excavación. Los fondos y la participación en el segundo año produjeron más resultados, pero tenían la esperanza de alcanzar finalmente el Período Romano. Esto se logró hace unas pocas semanas.

«Según los hallazgos y la revisión del jefe de arqueólogos, Dr. Mordechai Aviam, y del Dr. R. Steven Notley, el director académico de la excavación [Nyack College], existe una fuerte posibilidad de que se haya descubierto la población donde vivieron Pedro, Andrés y Felipe, la antigua Betsaida», declara Turnage. «Se trata de un descubrimiento increíblemente apasionante que tiene muchas probabilidades de cambiar la historia».

A causa de su importancia en la tradición cristiana, los expertos han tratado de identificar este sitio. Las fuentes históricas sugieren que se hallaba situado cerca del río Jordán, en el amplio valle situado entre la Galilea y los Altos del Golán. Durante los últimos treinta años, la opinión popular ha identificado a Betsaida con el sitio de et-Tel, donde los arqueólogos hallaron un asentamiento que data de fines del Período Helenístico (siglo 2o cent. AC) y del Período Romano (siglos 1o-2o EC o DC), en el cual se incluyen dos casas privadas. No obstante, no hay restos de los desarrollos grecorromanos sobre los cuales hablan los informes históricos. Ahora se han descubierto evidencias que indican que Betsaida-Julias estaba ubicada en otro sitio, el-Araj, en la reserva natural del valle de Beteiha Valley, a orillas del mar de Galilea.

Flavio Josefo, el historiador del siglo primero, nos dice que en el año 31 de la Era Común, Herodes Filipo, hijo de Herodes el Grande, transformó a la aldea de pescadores llamada Betsaida junto a lago Kinneret (el mar de Galilea) en una polis grecorromana (Ant. 18:28). Como gobernador de esa región, le cambió el nombre a la ciudad, llamándola Julias en honor de Julia Augusta (nacida Livia Drusila), madre del emperador romano Tiberio. Décadas más tarde, Josefo mismo fue el responsable de fortificar las defensas de la ciudad en preparación para la Revuelta Judía contra Roma (66-70 EC). En el año 68 EC fue herido en batalla en las marismas pantanosas cercanas a Julias (Vida 399-403).

Los restos de los Períodos Bizantino (siglos 4o-7o CE) y Romano (siglos 1o-3o CE) indican que el-Araj es el sitio donde estuvo la ciudad de Betsaida-Julias. Bajo el piso bizantino de una estructura descubierta en la primera temporada de excavación se hallaron treinta monedas que datan del siglo 5o EC. Es posible que esas paredes sean los restos de un monasterio edificado alrededor de una iglesia. Junto con las numerosas teselas de vidrio dorado (cubos de piedra o vidrio que se usan para formar los mosaicos) que se hallaron en las dos primeras temporadas, indican la existencia de una iglesia rica e importante. Un testigo bizantino, Willibaldo, obispo de Eichstätt, en Baviera, visitó la Tierra Santa en el año 725 EC y describe su visita a una iglesia de Betsaida que había sido edificada sobre la casa de Pedro y Andrés. Es posible que las excavaciones actuales hayan sacado a la luz los restos de esa iglesia.

Se descubrió cerámica romana que data de los siglos 1o – 3o debajo del nivel bizantino. También se encontraron una moneda de bronce de fines del siglo 2o EC y un bello denario de plata del emperador Nerón que procede del año 65-66 EC y tiene la inscripción “Nerón, César Augusto”. Solo con esto basta para echar abajo las conjeturas según las cuales no hubo presencia humana en el-Araj durante el Período Romano. Además de esto, se descubrió una pared romana a una profundidad de cerca de 693 pies (211,16 metros) por debajo del nivel del mar. Junto a esta pared se encontró una sección importante de un piso de mosaico con un sinuoso adorno blanco y negro aún unido a su yeso original y parecido a otros mosaicos conocidos procedentes de sitios del siglo primero hallados alrededor del lago. Junto con el descubrimiento de ladrillos de arcilla y conductos de ventilación de cerámica (o túbuli), que son típicos de los baños romanos, estos hallazgos son evidencias de una urbanización.

Otra importante contribución hecha en esta temporada es la elevación de los restos. La mayoría de los expertos están de acuerdo hoy, siguiendo a los que excavaron en Magdala, que el nivel del lago estaba a 209 metros por debajo del nivel del mar, por lo que dan por sentado que el sitio de el-Araj estuvo bajo el agua hasta el Período Bizantino.

Las excavaciones en curso han demostrado que el nivel del lago era mucho más bajo de lo que se había pensado antes, y lo más seguro es que el-Araj no se encontrara bajo el agua en el siglo primero EC. Dos geólogos, el Profesor Noam Greenbaum, de la Universidad de Haifa, y el Dr. Nati Bergman, del Laboratorio Limnológico Yigal Alón del Kinneret, estudiaron los estratos del sitio y señalaron que hay estratos de tierra que indican que el sitio estaba cubierto de lodo y arcilla que se llevó el río Jordán a fines del Período Romano, y que corresponden a una interrupción en los restos materiales desde cerca del año 250 EC hasta el 350 EC, pero que en el período bizantino hubo un reasentamiento en este sitio.

El Proyecto de Excavaciones en el-Araj fue hecho realidad por medio del generoso apoyo del Centro para el Estudio del Judaísmo Antiguo y los Orígenes Cristianos del Nyack College, el Centro de las Asambleas de Dios para Estudios de la Tierra Santa y la Yeshiva HaDavar (Hong Kong).

Las excavaciones continuarán el año próximo, 2018, entre el 17 de junio y el 12 de julio, tiempo en el cual se espera descubrir más evidencias a favor del asentamiento durante el Período Romano y la ciudad perdida de los apóstoles de Jesús.

«Yo animo a los que estén interesados en participar en la próxima temporada de excavación del año 2018 a que se comuniquen con nosotros en el Centro para Estudios de la Tierra Santa», dice Turnage. «No obstante, con esta clase de descubrimiento que tenemos a las puertas, espero que el interés sea grande, al mismo tiempo que las oportunidades disponibles sean limitadas».



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¿Lo primordial de la vida?

Fri, 18 Aug 2017 - 10:51 AM CST
















Con 87 años y medio, Manuel De Jesús Cruz, el pastor principal de la Iglesia Pentecostal Hispana Bethel en Lakewood, Nueva Jersey, no tiene concepto de retirarse.

De hecho, la iglesia acaba de desembolsar $790.000 por la compra de veintitrés acres para construir una nueva instalación. Son $790.000 en efectivo, lo cual es un gran logro considerando que la congregación ni siquiera podía recaudar $3.000 para reparaciones en el techo cuando Cruz comenzó como pastor hace veintinueve años.

Por supuesto, Cruz asumió el control de la iglesia cuando sólo asistieron dieciocho personas. Ahora asisten unas setecientas cincuenta todos los domingos.

Cruz aceptó con entusiasmo el trabajo pastoral que nadie más quería, tres años después de emigrar a los Estados Unidos desde la República Dominicana. En la República Dominicana, Cruz sirvió como superintendente de las Asambleas de Dios. Cuando llegó a los Estados Unidos, fue a trabajar a una fábrica.

El puesto para ser pastor venía lleno de señales de advertencia: la iglesia se reunía en una peligrosa zona con alta criminalidad. Una división había dejado a la congregación tambaleándose, y sólo permanecían unos pocos asistentes. El edificio en sí se había desmoronado hasta el punto que el condado amenazaba con condenar a cerrar la estructura a menos que las reparaciones comenzaran de inmediato.

Cruz pensó que lo primero en arreglarse debía ser el techo de la iglesia y que ese esfuerzo de buena fe evitaría la acción gubernamental. Para la renovación se necesitaba un estimado de $3.500.

«Para nosotros era una cantidad enorme, no teníamos nada», recuerda Cruz.

Por lo tanto, Cruz solicitó un préstamo al Distrito Hispano del Este. La oficina aceptó prestar $3.000. De alguna manera, los congregados recaudaron entre ellos 500 dólares para completar lo necesario.

Poco a poco la iglesia hizo las renovaciones necesarias, y la congregación creció.

«Las personas evangelizaron, discipularon a los nuevos creyentes y realizaron actividades comunitarias», dice Cruz.

Hoy en día, están representadas en la Iglesia Pentecostal Hispana Bethel diecisiete nacionalidades hispanas. La mayoría proviene de México, y muchos son inmigrantes de bajos ingresos.

Cruz puede sentirse identificado. En los años ochenta quiso mudarse a los Estados Unidos para tener una vida mejor para sus hijos. Larry Cederblom, entonces misionero en la República Dominicana con Misiones Mundiales de las Asambleas de Dios, lo ayudó en su causa.

Ahora, Cruz, Candida, su esposa de casi 60 años, sus cinco hijas, tres hijos, veinticinco nietos y diez bisnietos, todos viven en Estados Unidos. Cruz dice que todos sus hijos están sirviendo al Señor.

La primogénita, Rodys Morales es la pastora asociada a tiempo completo en la Iglesia Pentecostal Hispana Bethel. Durante los últimos quince años, Morales ha trabajado en la consejería, la predicación y la enseñanza. Ella estima que tres cuartas partes de la congregación son hablantes de español solamente.

Su hermano de cuarenta y cuatro años Isaac S. Cruz es pastor de Iglesia Pentecostal Bethel en Lakewood, una de las tres iglesias afiliadas que la Iglesia Pentecostal Hispana Bethel ha comenzado.

Manuel, que todavía está muy activo, dice que permanecerá en el púlpito hasta el día de su muerte. Algunos domingos él predica tres veces en la Escuela Dominical, el servicio regular, y en una de las congregaciones que han abierto.

«El Señor provee la energía», dice Cruz.

Tan pronto como el gobierno del condado apruebe los permisos, comenzará la construcción de un nuevo edificio a sólo una cuadra del actual edificio. Cruz anticipa que el nuevo santuario tendrá 1.200 asientos.

Según Manuel A. Álvarez, superintendente del Distrito Hispano Este, los esfuerzos ministeriales que Cruz ha ejercido en las últimas tres décadas son una bendición.

«Tiene hambre de ganar almas para el Reino», dice Álvarez, de 58 años. «Él tomó una iglesia moribunda que estaba en pedazos y no le importó como lucía. Ahora hay una iglesia fuerte, y que todavía está en construcción».



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Authors: John W. Kennedy