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¿Es usted una persona optimista o pesimista? Fácilmente adoptamos una actitud de cinismo cuando pensamos en ciertos aspectos del ministerio. Cuando se trata de la afiliación denominacional, con frecuencia la conversación termina en críticas. Exageramos lo negativo, e pasamos por alto los beneficios.

Tenemos un Dios de esperanza. Si queremos experimentar una manifestación fresca de Dios en las iglesias a través de nuestro país, es necesario que veamos el futuro con optimismo. Y si consideramos seriamente participar unidos en el cumplimiento de la Gran Comisión, debemos conectarnos con algo que esté fuera de nuestra esfera local.

Hay un valor perfectamente claro en ser parte de una fuerte unión denominacional. Antes que poner nuestro enfoque en lo que pudiera no gustarnos, decidamos ver lo positivo. Hay cuatro beneficios que pueden ser de provecho a cualquiera que pertenece a una denominación, y que anhela ser un líder de mayor influencia.

1. Afinidad relacional. Las denominaciones son familias, para bien o para mal. Y del mismo modo como sucede en las familias, tenemos nuestras diferencias, y aun podemos diferir en opinión. Pero una familia con una historia, tiene conexiones firmes. Los beneficios de las relaciones que establecemos y que mantenemos superan con creces los momentos de fricción.

En los años pasados, los límites geográficos definían las relaciones. Usted solamente conocía e interactuaba con iglesias y pastores cercanos a usted. Esta es una nueva era de conectividad.  Con los medios de comunicación y los mensajes instantáneos, es posible permanecer conectado con otros ministros alrededor del mundo. Las denominaciones proveen un sistema de conexión en el cual crecer.

2. Protección legal. Vivimos en un mundo de incertidumbre. Cada decisión de la Corte Suprema parece despertar frescas preocupaciones respecto de los aspectos legales del ministerio. Nadie sabe con seguridad lo que nos depara el futuro. ¿Tendrán que encarar persecución los pastores que se nieguen a celebrar ceremonias de matrimonio de personas del mismo sexo? ¿Habrá cambios en la exención de  impuestos para las iglesias?

Una denominación provee respaldo legal seguro. Cuando se levantan interrogantes respecto a la responsabilidad de la iglesia, su fraternidad provee respuestas detalladas a las reglas legales. Esto incluye información práctica respecto a los impuestos, reglamentos y aun procedimientos para entrevistar y sondear a los voluntarios. Una fraternidad cooperativa puede actuar como un pendón de protección, bajo el cual un ministro tiene libertad de actuar sin que lo agobie el temor de las repercusiones legales.

3. Recursos ministeriales. Pertenecer a una denominación significa que usted tiene acceso a una amplia y creciente gama de recursos. Usted tiene a su disposición recursos de calidad en línea, currículum impreso, conferencias y eventos de mesa redonda para adiestramiento y equipamiento. Efectivamente, la misma revista que tiene en su mano es un recurso diseñado para ayudarlo a estar preparado para enfrentar los desafíos de cada día. Y, por el hecho de ser estos recursos tan diversos, usted puede usarlos como un menú, escogiendo y usando lo que necesita y que se adapta a sus circunstancias específicas y únicas.

Cada vez que encare un problema, usted puede estar seguro de que alguien, en alguna parte, está trabajando en una solución.  El tamaño de la denominación,  y la consagración de sus líderes, significa que las respuestas están en camino. Si usted siente esa necesidad en su interior o la percibe a su alrededor, siempre tendrá ayuda a la mano.

4. Mentalidad de equipo. Cuando Dios lo llamó a usted al ministerio, Él no lo llamó para que fuera solo. Cuando Jesús comisionó a sus discípulos, siempre los envió en grupos. En el libro de los Hechos, los misioneros fueron como equipos. Ellos ya sabían lo que todos hemos llegado a aprender: somos mejores cuando estamos unidos.

¿A quien está unido en el ministerio? Una denominación es un equipo—un grupo de personas en el cual todos trabajan hacia una meta común para cumplir la Gran Comisión. Lo que podemos hacer juntos como un equipo es inmensurable comparado con nuestro esfuerzo individual. Una actitud positiva siempre conduce a una mentalidad de equipo ganador.

Las denominaciones representan los esfuerzos de hombres y mujeres que se sacrificaron por algo que era mayor que ellos mismos. Estaban en una misión divina, para construir algo fuerte y duradero. Y nunca lo hicieron solos. Con frecuencia se unieron, poniendo de lado diferencias y egocentrismo, para trabajar en lo que Dios los llamó a hacer.

¿Por qué debiera usted unirse? Cuando contemplo el panorama de las iglesias y las denominaciones de la actualidad, veo que se fortalecen con cada generación. Hay mucho más delante de nosotros que mantiene viva nuestra esperanza que lo que hay detrás de nosotros y de lo cual estamos agradecidos.

Una multitud de otros beneficios están disponibles cuando usted pertenece a una denominación. Pero de cualquier modo que lo mire, tendrá oportunidad para ser optimista. Nuestra historia es hermosa, nuestra proyección es maravillosa y nuestras iglesias están creciendo. Ponderemos lo positivo y unamos nuestras fuerzas para ver cómo Dios se mueve de una manera poderosa en nuestro mundo.

Este artículo apareció por primera vez en línea en influencemagazine.com. Usado con permiso.



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El Dios de sus estaciones

Mon, 17 Apr 2017 - 4:01 PM CST
















El padre de Emilio de la Cruz le hizo una pegunta para que eligiera. El niño de ocho años debía elegir si quería permanecer en el hogar familiar en Rupert, Idaho, con su madre, María o quería acompañar a su padre, Raúl, quien se estaba mudando.

La decisión de permanecer con su madre cuando se divorciaron sus padres fue desastrosa desde el mismo inicio, debido al desfile de figuras masculinas alcohólicas y violentas que vinieron al hogar. A la edad de doce años, Emilio comenzó a tomar drogas, lo que conllevó a su propio estilo de vida relacionado con el crimen y la violencia, así como sus estancias en la cárcel juvenil.

En un altercado con un amigo de diecisiete años, se disparó una escopeta, y la policía arrestó a Emilio. La hermana mayor de Emilio pudo haberle pagado la fianza, pero decidió dejarlo en la cárcel. María se parqueó fuera de la cárcel durante semanas, para orar durante su horario de almuerzo. Emilio comenzó a leer una Biblia en su celda.

Las verdades de las Escrituras no calaron profundamente en Emilio. Él intentó negociar con Dios prometiendo dejar las drogas duras, y solo quedarse con la marihuana, si el Señor lo libraba de esta. Sin embargo, De La Cruz, fue acusado como adulto, y recibió una probación en vez de servir tiempo de cárcel.

Él aceptó la invitación de una novia para asistir a una iglesia de las Asambleas de Dios de habla hispana. De La Cruz entró al culto cuando entró a la iglesia. Él nunca había escuchado del Cristo del que el predicador hablaba. Pero se dio cuenta de que había cambiado algo dentro de él.

«Desde ese momento, en ese entonces no lo reconocí como el toque del Espíritu Santo, perdí todo el deseo de usar drogas y de tomar», recuerda De La Cruz.

De La Cruz regresó la próxima semana a la iglesia por sí mismo, y después de un llamado al altar rindió su vida a Jesús. Una semana más tarde fue bautizado por el Espíritu Santo en el altar.

Casi de inmediato, De La Cruz sintió un llamado a ministrar. Él asistió la universidad Southern Arizona Bible College y se hizo evangelista de las Asambleas de Dios. Después de contraer matrimonio con su esposa Elvira, De La Cruz pasó catorce años pastoreando una iglesia mexicana, Centro Cristiano, en Manson, Washington. Durante su permanencia allí Centro Cristiano fundó cinco congregaciones.

De La Cruz se mudó a Avondale, Arizona en el 2000 y comenzó una iglesia mexicana con diez personas. Emilio y Elvira vivieron junto a sus dos hijas durante cuatro meses Jennifer y Emily, dependiendo de fondos ahorrados para sobrevivir. La iglesia New Life Covenant tiene en la actualidad doscientos cincuenta asistentes regulares.

Los asistentes son en su mayoría hispanos, y algunos afroamericanos y blancos. De La Cruz lidera un servicio en inglés a las 9:30 a.m. y otro en español a las 11:30.

La congregación incluye algunos ex drogadictos y ex miembros de pandillas, algunos de ellos han pasado por un programa de discipulado que comenzó Carlton Pageant hace seis años. En la propiedad de la iglesia tiene una casa residencial. La casa ayuda a nueve hombres que recién han sido liberados de la prisión, o de cárceles de transición e idealmente se convierten en miembros productivos de la sociedad.

«Intentamos ponerlos de regreso en el mercado laboral, de regreso a sus familias, de regreso a valerse por sí mismos», dice Pageant, una afroamericano de sesenta y dos años que luchó con las drogas y vivió en las calles durante años. «Queremos asegurarnos que ellos estén sólidos».

La casa de rehabilitación incluye estudios cristianos basados en la Biblia y servicios de la iglesia diseñados para darle propósito a la vida. Hace un cuarto de siglo, Pageant se graduó de un programa de discipulado residencial similar patrocinado por Dream City Church y que se llamaba Church on the Street [La Iglesia en la calle].

De La Cruz tiene un corazón por este tipo de hombres. Durante su juventud, De La Cruz despreció a sus padres, ambos nacidos en México. Pero Dios lo sanó de su odio. Después de no ver a su padre Raúl durante veintidós años De La Cruz lo buscó. Hace cuatro años que llevó a su padre a los pies de Cristo a la edad de ochenta y dos años. Él bautizó a su madre, María a la edad de ochenta y tres años.

En la actualidad De La Cruz que cumple sesenta años el 17 de abril, es también superintendente de las AD en el Distrito suroeste hispano, del que forma parte Arizona. La iglesia New Life Covenant fundó recientemente a cuatro iglesias en Arizona con pastores cubanos.

De La Cruz ha publicado tres libros incluido Liderando con visión y Amor en alta voz y un tercero en inglés God of my seasons (Dios de mis estaciones).



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Authors: John W. Kennedy