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El fundador de los Ministerios Árabes de Alcance (AOM por si sigla en inglés) con sede en la Florida cree que Dios está abriendo enormes oportunidades de ministerio a los árabes.

Nacido en Jerusalén, el árabe George A. Rafidi, y su esposa, Jessica, comenzaron AOM en Jacksonville, Florida, en 1996. Los Rafidis son misioneros misiones interculturales de Misiones E.U.A., y en el curso de los años seiscientas veintisiete personas han tomado decisiones de salvación a través de AOM.

Más de trescientas personas asistieron a un evento de Navidad de la AOM para refugiados árabes en Tampa, Florida. Noventa y ocho de ellos pasaron al altar para entregar su vida a Cristo.

«Estamos muy sorprendidos por el número de personas que se presentaron, y más sorprendidos por cuántos fueron al altar», dice Rafidi, de cuarenta y cinco años.

Durante la inauguración de Tampa Christmas Outreach, los asistentes se registraron para los sorteos de premios. Cada familia recibió una Biblia y una copia de la película Jesús en árabe. Rafidi dice que el ministerio mantiene contacto con los nuevos conversos a través de llamadas telefónicas y visitas a los hogares. AOM también proporciona transporte en autobús para asistir a los servicios de la iglesia a los nuevos cristianos que lo solicitan.

AOM ha ayudado a fundar siete congregaciones en la Florida, incluyendo en Jacksonville y Tampa. Rafidi dice que estas iglesias árabes tienen un promedio de treinta y cinco adherentes.

Mousa Aweis y su esposa, Vera, que se conocieron por primera vez con AOM hace diecinueve años, están agradecidos a Dios por el ministerio.

«No estaríamos donde estamos hoy espiritualmente en nuestro caminar con Cristo sin el amoroso ministerio de la AOM», dice él.

Rafidi dice que el ministerio planea hacer otra evangelización en Tampa en febrero.

«Dios se ha estado moviendo de maneras misteriosas», dice. «Creemos que en 2017 veremos árabes llegar al conocimiento salvador a través de la fe en Cristo como nunca antes». Rafidi dice que Dios lo inspiró recientemente a través de Habacuc 1:5, que declara: «¡Miren a las naciones! ¡Contémplenlas y quédense asombrados! Estoy por hacer en estos días cosas tan sorprendentes que no las creerán aunque alguien se las explique». 

Scott Temple, director de la Oficina de Relaciones Étnicas de las AD, cree que la AOM ha respondido a las cambiantes necesidades de la población árabe en los Estados Unidos.

«Muchas vidas han sido cambiadas, los enfermos han sido sanados, y los matrimonios han sido restaurados», dice Temple. «La gente de todo el país alaba a Dios por traerlos a través del ministerio de la AOM».

Sin embargo, Rafidi dice que los árabes tienden a negarse a aceptar a Jesús como Salvador por temor.

«La mayor necesidad de los árabes es la aceptación y la comprensión», dice Rafidi. «Los refugiados árabes, en particular, siempre tienen necesidades financieras que tratamos de suplir cuando el Señor nos lo permite hacer».

La mayor necesidad de la OMA es para los trabajadores, según Rafidi.

«Debido a que es muy difícil y requiere un compromiso a largo plazo antes de ver el fruto de su trabajo, la gente no quiere participar en el ministerio a los árabes», dice Rafidi. «La clave para ministrar a los árabes es el evangelismo de amistad. Las visitas y ofertar un lugar de culto en árabe son maneras de seguir con el discipulado».


Foto: George y Jessica Rafidi tienen tres hijos, hijo Andrawes e hijas Emma y Lilian.



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Todo el Evangelio a todo el mundo—Nuestros vecinos

Mon, 09 Jan 2017 - 9:51 AM CST
















Hace ya un siglo, en 1916, los lectores de la revista Pentecostal Evangel, se informaron de la vehemente súplica de H.C. Ball, líder pionero en el desarrollo de un ministerio al pueblo de habla hispana en los Estados unidos de Norteamérica. Él se refirió a la «multitud» de ciudadanos mexicanos que se estaba trasladando a las ciudades fronterizas de Texas. Él se sintió conmovido al ver cuántos de ellos luchaban para encontrar alimento y sobrevivir.
 
Ball hizo un llamado a que cada Asamblea de Dios se propusiera ayudar a «un grupo de cinco o seis mexicanos» porque «la salvación de ellos podría depender de nosotros». Conocí personalmente la compasión de H.C. Ball porque después de su jubilación fue mi maestro de escuela dominical, cuando yo estaba en mi primer año de escuela superior.
 
El corazón de H.C. Ball y de los líderes fundadores de nuestra Fraternidad todavía comunica de manera clara y resonante su fervor por el mayor movimiento evangelístico que el mundo jamás ha visto. Y, con una cierta medida de triste ironía, todavía enfrentamos muchos de los desafíos que teníamos un siglo atrás.
 
Veintitrés por ciento de los adherentes a las Asambleas de Dios en los Estados Unidos son hispanos. Tanto en las iglesias hispanas como en las que no lo son, ha surgido la preocupación acerca de la crisis migratoria y toda la retórica en torno a ella.
 
Esa misma preocupación apolítica de alcanzar a toda criatura, motivó a muchos de los superintendentes de distrito de las Asambleas de Dios de los Estados Unidos a reunirse para debatir acerca del temor y la confusión que se ha propagado después de la elección presidencial de 2016.
 

  • Desde una perspectiva pastoral, ¿de qué manera atenderán a los hogares que potencialmente serán divididos por las «deportaciones masivas»?
  • ¿Cómo podrán los ministros alcanzar efectivamente a los inmigrantes en su comunidad que se sienten atemorizados, y aunque los temores sean infundados?
  • ¿De qué manera la iglesia puede ser una fuente de sanidad en un territorio dividido?


Fue entonces cuando surgió una extraordinaria oportunidad en que estos superintendentes pudieron presentar sus preguntas e inquietudes al equipo de transición del presidente electo Trump. Ellos recibieron las siguientes respuestas aclaratorias:

  • Las «deportaciones» que ha mencionado la administración de Trump se aplicarán sólo a los delincuentes criminales.
  • La administración entrante hará las gestiones necesarias para proteger a los hijos de los inmigrantes al remplazar el decreto ejecutivo de Obama (DACA, por su sigla en inglés) con una legislación oficial.
  • El presidente electo tiene la intención de edificar una muralla, asegurar la frontera, y poner fin a la inmigración ilegal.
  • Una vez que la frontera esté asegurada y los componentes de verificación electrónica [e-verify] sean incorporados a los lugares de trabajo, Trump trabajará con el Congreso para legalizar e integrar a esos «formidables y esforzados trabajadores y familias indocumentadas que temen a Dios».


Aunque estas aclaraciones pueden ser alentadoras para algunos y desalentadoras para otros, la misión de las Asambleas de Dios nunca ha sido política ni abogamos por quien infringe o subvierte la ley. Esta Fraternidad claramente existe con el propósito de evangelizar, adorar, discipular, y mostrar compasión. Como iglesia, nuestra preocupación principal no es si la persona es documentada o indocumentada, sino que si es salva o no lo es. Nuestra misión es «que nadie se pierda».

Cuando veamos refugiados o inmigrantes en nuestras comunidades, que el llamado de H.C. Ball en 1916 resuene hoy en nuestro corazón: «la salvación de ellos podría depender de nosotros». En estos cien años, las Asambleas de Dios en el mundo ha crecido de 300 afiliados a cerca de sesenta y ocho millones en 365.000 iglesias presentes en casi cada país. Es posible que también encontremos refugiados e inmigrantes en nuestras comunidades que están conectadas a la familia global de las Asambleas de Dios.
 
Obedezcamos el consejo de las Escrituras de orar por nuestras autoridades políticas y nuestro país para que colectivamente respondamos al Señor y a nuestro prójimo de la manera que el profeta Miqueas nos recuerda: «¡Ya se te ha declarado lo que es bueno! Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios» (Miqueas 6:8, NVI).

_________

George O. Wood es el superintendente general de las Asambleas de Dios de los Estados Unidos de Norteamérica y presidente de la Fraternidad Mundial de las Asambleas de Dios.
 
NOTA DEL EDITOR: El presbiterio ejecutivo de las Asambleas de Dios adoptó esta posición respecto a la inmigración en el año 2006.



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Authors: George O. Wood