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Tres funcionarios de las Asambleas de Dios, la mitad del equipo de liderazgo ejecutivo de la Fraternidad, están trabajando en nuevas posiciones después de un servicio de consagración el martes por la mañana en Springfield, Missouri.

Doug E. Clay, de 54 años, es el nuevo superintendente general. Rick W. DuBose, de 60 años, asume el cargo de tesorero general. Malcolm P. Burleigh, de 66 años, es ahora director ejecutivo de Misiones E.U.A. El trío recibió cargos formales en las ceremonias de instalación.

Clay, un predicador pentecostal de tercera generación, se convierte en el 13º superintendente general en los 103 años de historia de las Asambleas de Dios de los Estados Unidos. George O. Wood se jubila a los 76 años después de una década en la posición, el cuarto puesto más largo para un superintendente general. Solo Thomas F. Zimmerman (1959-85), Ernest S. Williams (1929-49) y Thomas E. Trask (1993-2007) sirvieron más tiempo.

Wood leyó una declaración de encargo a Clay, cuya esposa, Gail, se unió a él en la plataforma.

“Has sido elegido para servir en un momento de gran oportunidad y promesa, pero también es un momento de gran necesidad y desafío,” dijo Wood. “Que utilices los dones y talentos que Dios te ha otorgado para liderar esta Fraternidad en un espíritu de unidad y compasión.”

Trask, de 81 años, oro por Clay para que fuera bendecido con fe divina, un espíritu de descernimiento, un tierno corazón, y valor para ser fuerte en sus convicciones. Trask también exhorto a Clay a mantener los dones del Espíritu Santo operativos en las Asambleas de Dios. Después de la oración de Trask, un congregante hablo una palabra en lenguas y otro interpreto el mensaje, la cual confirmo la provisión de Dios para Clay como superintendente general.

“Entiendo la necesidad de administrar este Movimiento sagrado y esta tarea sagrada,” Clay dijo en breves palabras después de la oración de dedicación. El revelo que ha estado orando diariamente por la sabiduría, discernimiento, y unción de Dios desde su elección en agosto.

Notando que el 500o aniversario de la reformación protestante ocurre este mes, Clay dijo que pensó en como si viera que una reformación pentecostal. Si el pudiera clavar una tesis en las puertas de las iglesias de las Asambleas de Dios, Clay dice que los valores incluirían:

♣    El Espiritu Santo es una persona, no es un algo.
♣    La Biblia es verdad absoluta, no solo un libro con refranes concisos.
♣    El carácter importa, al pesar de los títulos.
♣    Evite perder el rumbo y continúe enfocándose en los ministerios
      de evangelismo, plantación de iglesias, y compasión.

“Somos llamados a ministrar a un mundo quebrado,” Clay dice. “Esta fractura es un resultado de estar alejados de Dios. Solo Jesús puede sanar la fractura.”

Gospel Publishing House acaba de lanzar la biografía de Clay Pasos ordenados: Una vida preparada para dirigir. En el libro, Clay indica que la alfabetización bíblica, incluyendo el entendimiento escritural de la sexualidad humana, será entre sus prioridades.

Clay, un graduado de Central Bible College, había sido tesorero general desde 2008, cuando reemplazo a James K. Bridges. Clay anteriormente sirvió como superintendente del Ohio Ministry Network (2004-08), pastor principal de Calvary Church en Maumee, Ohio (1997-2004), director nacional de jóvenes (1995-97), y director de jóvenes de Ohio (1989-95). Doug y Gail Deardorff Clay han estado casados desde 1985. Tienen dos hijas, Ashley B. Grant y Kaylee Frogley, más cinco nietos.

El padre de Clay, Art, falleció de un ataque al corazón cuando Doug tenía solamente 9 años de edad. Su madre, Audrey, ahora de 87 años, lo crio como una madre soltera mientras servía en el personal de Bethany Assembly of God en Adrian, Michigan.

Otros líderes instalados

Los cambios de liderazgo en el pasado reciente típicamente ocurrieron durante un servicio de la capilla en la oficina nacional de las Asambleas de Dios. Este servicio de consagración, abierto al público y con adherentes más amplia invitada, se llevó a cabo en Central Assembly of God, adyacente a la oficina nacional de la AD.

La reunión de 45 minutos parecía algo así como una reunión familiar, con familiares, amigos y compañeros de trabajo de los funcionarios que asistieron. La mayoría de los presbíteros ejecutivos y un puñado de funcionarios del distrito de todo el país también resultaron, llevando a la audiencia a alrededor de 1,500 personas.

El asistente superintendente general, L. Alton Garrison, leyó el cargo para DuBose y Burleigh. Rita Stratton DuBose y Maria Burleigh se unieron a sus esposos en el escenario.

“A medida que comienza un nuevo capítulo, experimente la plenitud de la bendición de Dios en lo que Dios quiere lograr a través de usted, ya que está dispuesto a someterse a Él y ser un siervo,” dijo Garrison.

DuBose llego como tesorero general – reemplazando a Clay – en la oficina nacional después de una década somo superintendente del North Texas District.

Burleigh reemplaza el jubilado Zollie L. Smith Jr., quien mantuvo su posición en U.S. Mission por 10 años. Desde 2009, Burleigh había sido el director principal de Intercultural Ministries, uno de los siete departamentos de U.S. Missions.



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Una sanadora herida en medio de una sombría comunidad

Mon, 12 Dec 2016 - 10:37 AM CST
















Los problemas que enfrentan los habitantes de Guaynabo, un suburbio de San Juan, capital de Puerto Rico, son similares a los de casi cualquier metrópolis mundial: delincuencia, pobreza, personas sin techo, madres solteras, violencia doméstica, la omnipresencia de drogas y alcohol. Y la próxima generación preparada para repetir el ciclo.

Más allá del deterioro urbano, la comunidad obrera en la costa norte de Puerto Rico se enfrenta a la amenaza de los huracanes. Eso también hace que la región sea vulnerable a los tsunamis, una amenaza que aunque remota, es real.

Isabel López López, de 70 años, creció en esta comunidad y conoce sus habitantes y a sus necesidades. Ella es una madre soltera, aún vive en Guaynabo con Félix Luis, su hijo adulto con necesidades especiales, cerca de un proyecto de viviendas sociales conocidas por ser el epicentro de la delincuencia y la drogadicción. Después de retirarse hace 22 años de su trabajo con la facultad del programa de patología lingüística en el campus de ciencias médicas de la Universidad de Puerto Rico, buscó un medio para invertir en Guaynabo a través de su iglesia, Templo Smirna, que es una de las más antiguas congregaciones de Dios en la isla.

López se convirtió en un ministro licenciado de las AD. Como capellana comunitaria de Misiones E.U.A. para el Distrito de Puerto Rico, hoy ella sirve a la ciudad y sus alrededores. También trabaja en la División de Misiones de su distrito.

«Se necesita compasión y esmero para ser capellán comunitario», dice Manny Cordero, director de los Ministerios de Capellanía. Él describe a López como una «sanadora herida».

«Ella ha tenido pasión por los desfavorecidos, los marginados, las personas que han sido heridas de varias manera, los miembros de las familias que cuidan a las personas con necesidades», dice Cordero. «Debido a lo que ha vivido, el Señor ha usado esta experiencia para ministrar a través de ella a la comunidad. Ella ha sido una luz en la oscuridad en esta difícil comunidad».

Los capellanes comunitarios son relativamente nuevos en las Asambleas de Dios de los Estados Unidos. Como ministros con credenciales, trabajan con los proveedores de servicios en su comunidad, los oficiales de policía, los bomberos, en los tribunales, con el servicio de ambulancia, en los entornos corporativos, en el mercado. La capellanía comunitaria se adapta a las necesidades de un lugar determinado. A través de Templo Smirna, López está activa en la preparándose para las emergencias en caso de ocurrir un desastre.

«Mi meta es predicar la Palabra y traer ayuda a los más necesitados», dice López.

Su ministerio de capellanía durante los últimos cinco años ha incluido una variedad de actividades en Guaynabo y otros lugares, desde la predicación en la calle con otros de su iglesia, hasta la realización de la Santa Cena con personas confinadas en sus hogares. Su servicio como capellana comenzó con el ministerio en el Hogar El Refugio, un refugio para mujeres en Guaynabo. Ella dirige los estudios bíblicos de las mujeres y es una parte regular del evangelismo a los residentes ancianos que viven en viviendas de bajos ingresos. A veces eso implica llevar comida para el hambriento y ropa a los necesitados.

En la comunidad en general, quizás la mayor fortaleza que enfrenta López es la adicción. Los residentes en los proyectos de vivienda, incluso aquellos que no son cristianos, la consideran como su «pastorcita». Conocen su número de teléfono y vienen a ella para solicitar servicios sociales, preguntas espirituales y necesidades de oración.

«Algunos no aceptan al Señor, porque están arraigados al vicio», dice López. «Pero el pueblo siempre está abierto a la oración». Como resultado, muchos han llegado a la fe en Cristo y participan en la iglesia.

«Poder salvar almas para Cristo, que están al borde de la muerte, me llena de mucha gratitud a Dios», dice López. «El tiempo que me queda en este mundo será definitivamente para servir a Dios y a los necesitados».


IMAGEN: López ministra a muchas personas de su comunidad, entre ellos a esta madre soltera.



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Authors: Deann Alford